¿Qué tienen que ver el cerdo, la gallina y las startups? Mucho más de lo que piensas. En este artículo te explicaré por qué todo fundador de una startup tiene que tener una implicación completa y no parcial, para que el proyecto sobreviva o sea resiliente a medio-largo plazo.

La historia del cerdo y la gallina es una fábula que se utiliza para ilustrar la diferencia entre estar comprometido y estar involucrado. Según esta metáfora, la gallina le propone al cerdo abrir un restaurante y llamarlo Huevos con bacon, el cerdo le dice que no a la gallina, ya que él estaría comprometido, mientras que la gallina solo estaría involucrada. Es decir, el cerdo estaría poniendo “toda la carne en el asador”, pero la gallina solo aportaría los huevos.

Esta diferencia es crucial cuando se trata de crear y desarrollar una startup. Una startup es una empresa en busca de un modelo de negocio escalable, repetible e innovador, que se enfrenta a mucha incertidumbre y riesgo.

¿Qué pasa si los fundadores son como la gallina? Pues que pueden perder el interés, la motivación, la pasión o el foco por su proyecto. Pueden distraerse con otras oportunidades, abandonar ante las dificultades o delegar en otros las decisiones importantes. Pueden conformarse con lo mínimo, sin buscar la excelencia o la diferenciación. Pueden olvidarse de sus clientes, de su propuesta de valor o de su visión. En definitiva, pueden poner en peligro el éxito de su startup.

Por eso, si quieres crear una startup exitosa, tienes que ser como el cerdo. Tienes que comprometerte al 100% con tu proyecto y demostrarlo con hechos. Has de ser el primero en creer en tu idea y en trabajar duro para hacerla realidad. Tienes que ser el líder de tu equipo y el embajador de tu marca. Ser el ejemplo de lo que quieres conseguir y contagiar tu pasión a los demás con entusiasmo.

Los cerdos sienten pasión por lo que hacen y la contagian

La pasión es lo que diferencia a los cerdos de las gallinas. Los cerdos aman lo que hacen y lo hacen con entrega y dedicación. Las gallinas solo buscan el beneficio rápido y fácil, sin importarles el valor que aportan a la sociedad.

El motor que mueve a los emprendedores es la pasión. Es lo que les hace superar los obstáculos, los fracasos y las críticas. Les permite disfrutar del proceso y no solo del resultado. Les hace contagiar su entusiasmo a los demás y crear una cultura de empresa positiva y motivadora.

Ganar dinero no es el objetivo, sino la consecuencia de hacer las cosas bien. Si te centras solo en el dinero, pierdes el sentido de tu proyecto y te conviertes en una gallina. Mientras que, si te centras en el valor, ganarás dinero y te convertirás en un cerdo.

Ser un cerdo significa trabajar con inteligencia, eficiencia y calidad. Significa saber delegar, priorizar y optimizar. Significa cuidar de tu salud física y mental, de tu familia y de tu ocio. Significa ser feliz con lo que haces y con lo que eres. Pero recuerda que lo más importante es tener una actitud positiva, proactiva y resiliente ante los desafíos que se presenten. Y, sobre todo, tener pasión por lo que haces.

Aunque ser cerdo no es fácil, requiere tiempo, dedicación, sacrificio y perseverancia, ser cerdo vale la pena. Porque al final del camino, podrás mirar atrás y sentirte orgulloso de lo que has creado, de cómo has ayudado a otras personas, de cómo has dejado tu huella en el mundo. Porque al final del camino, podrás decir: yo fui cerdo.

Espero que este artículo te haya servido para reflexionar sobre tu nivel de compromiso con tu proyecto y para identificar tus fortalezas y debilidades como emprendedor. Recuerda que lo más importante es tener una actitud positiva, proactiva y resiliente ante los desafíos que se presenten y, sobre todo, tener pasión por lo que haces.

Y tú, ¿eres cerdo o gallina?

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